Era previsible. Tras dos jornadas de enfrentamiento con los primeros, saldados con excelente juego y resultado, podía llegar la relajación contra un equipo menos importante. Hasta entre los grandes sucede. Si a esto añadimos que la Cabrera resultó mucho mejor equipo de lo que indica su clasificación y se encontró con un regalo en forma de gol nada más comenzar, se consumó la perdida de dos puntos muy valiosos. Todo el partido, sobre todo la primera mitad resultó un quiero y no puedo del Sporting. No se escondieron nunca los jugadores amarillos y lo intentaron con todas sus fuerzas pero, faltos de inspiración, los pases siempre iban a parar al contrario, que además creaba peligro sobre nuestra portería. También el Sporting creó ocasiones pero solo al filo del descanso consiguió empatar por medio de Luis, tras jugada de Israel.
La segunda mitad se pareció más al juego de frontón que al fútbol. El Sporting volcado y La Cabrera defendiendose como podía, a veces con bastante suerte. Pero era un poco engañoso porque tampoco la delantera amarilla tenía su día inspirado y cuando acertaban era el portero o los palos los que acababan ganando la partida. Al final, empate a uno, resultado injusto sin duda pero que suele ocurrir en el fútbol. Reconocer el mérito del rival que, mientras pudo, no solo defendió sino que jugó la pelota y creó peligro. Una mención para el colegiado, que llegó tarde y se empeñó en terminar pronto, cortando el primer tiempo en el minuto cuarenta y dos y no dando tiempo de descuento en el segundo cuando se habían perdido cerca de diez minutos. Su trabajo lo hizo de forma desconcertante y no vio un claro penalti pero suponemos que esto ya es cuestión de apreciación.
22 noviembre 2009
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